Fernando
No te conozco. No te conozco de nada, pero te veo todos los días. Te veo en el intercambiador de autobuses, y en el autobús, durante los cuarenta y cinco minutos que dura el trayecto hasta nuestra parada. Nuestra parada, porque vamos siempre al mismo sitio.
Hoy me has mirado y me he enamorado de tus ojos. Así, en un segundo, en una fugaz mirada, en un descuido, se te fue la vista, se te fue hasta mis ojos. Jamás había visto unos ojos tan claros, tan penetrantes, tan increíbles, tan irreales.
Y no lo he podido evitar, me he enamorado de ellos. Sí, aunque suene cursi, me da igual, tus ojos y los míos han conocido el amor a primera vista. Y por eso casi me he enfadado cuando los has cerrado y te has quedado medio dormido en el asiento que has escogido, justo detrás de mí.
El autobús ha parado. Me bajé. Te bajaste. Te fuiste. Me resigné.
Hasta mañana.

ojo dijo
Felicidades!!! Me gusta mucho, me enamoré de un Fernando un día, lo veo algunas veces en la parada.- Pero a veces prefiero irme a otra y tomar otro bus para no saber que todavía siento su mirada que comparte mi deseo. Saludos!
4 Mayo 2010 | 12:48 AM